Los problemas de salud mental se han multiplicado en los últimos años y la pandemia ha expuesto una realidad que estaba a punto de estallar. El aumento de las consultas es generalizado, pero en la infancia y la adolescencia estos datos son especialmente llamativos. 

Desde el inicio de la pandemia han crecido un 17% las consultas infanto-juvenil, las de psiquiatría por autolesiones un 50% y 2 de cada 10 murcianos atendidos en la red de salud mental son menores de 16 años. Una realidad que no viene de ahora ya que en la Asociación Salud Mental Mar Menor AFEMAR,  pionera en la Región, llevan trabajando este problema desde 2010. 

¿Por qué? El motivo es sencillo. Varios miembros de la directiva de AFEMAR estaban vinculados al mundo educativo y su experiencia en primera línea les hacía conocedores de las necesidades del alumnado. Por eso se creó el programa ‘Lmental’. 

N.G.A. pertenece a ‘Click’ de la Asociación Salud Mental Cieza AFEMCE. Pidió ayuda, pero “nadie” la escuchaba. Ahora cree más en sí misma: “El programa es una gran ayuda para quien se siente incomprendido, me ha ayudado a creer más en mí, a salir de la burbuja en la que me encontraba, todos los días llorando y encerrada en mi casa. No te obligan a hacer nada, simplemente te ayudan y tú decides si coger esa ayuda”.

María Reinaldos, psicóloga del proyecto ‘Alas’ de la Asociación Salud Mental Bajo Guadalentín AFEMTO, asegura que tras la pandemia han pasado de  atender dificultades emocionales a problemas graves: “Aumento de sintomatología ansioso-depresiva, conductas autolíticas, ideación suicida, altos niveles de estrés, fobia y aislamiento social”.

La atención que se desarrolla en los distintos programas de las asociaciones de la Región de Murcia está adaptada a las necesidades de la persona, con atención psicológica y pedagógica individual y grupal. Una de las razones de las actividades en grupo la explican desde AFEMAR: “Realizamos talleres grupales destinados a aquellos menores que presentan dificultades en las relaciones o sintomatología con tendencia al aislamiento”. 

Y es que el aislamiento influye directamente en la salud mental de los jóvenes porque se encuentran en una etapa de desarrollo de la identidad personal donde las relaciones cobran una importancia “crucial”, como explica la psicóloga que remarca que el aislamiento disminuye la capacidad para tomar decisiones en sus vidas y regular sus estados emocionales, a la vez que aumenta la probabilidad del uso abusivo de las tecnologías, desmotivación y pérdida de intereses. 

Y si el estigma sobre la salud mental es algo arraigado en la sociedad, si hablamos de los más jóvenes, la sensación es más fuerte según N.G.A: “Creo que no se puede acabar con el estigma, cuando has estado en psiquiatría y la gente lo sabe te ponen la etiqueta de que estás «loca» y eso es difícil de quitar”. 

Para poder realizar estos programas hacen falta recursos. AFEMAR lo sostiene con recursos propios de la asociación provenientes de actividades solidarias y las cuotas de los socios, ya que con la subvención destinada al servicio “no se llegan a cubrir los costes”.

El día a día ha pasado de la prevención a la intervención directa, como reconoce María Reinaldos, en una etapa del desarrollo en la que son muy vulnerables por los cambios físicos y psicológicos: “Debemos estar atentos y acompañar a nuestros jóvenes con el fin de promover un desarrollo físico y mental positivo”. 

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