El pasado 8 de marzo se celebró el Día Internacional de la Mujer y el movimiento asociativo de la Salud Mental en la Región de Murcia ha denunciado las dificultades y problemas a los que se enfrentan las mujeres respecto al sistema público de salud. Una reclamación que nace de mujeres como J.N.P.: 

“Me dijeron que abortara, que tenía que abortar sí o sí. Busqué todos los medios para poder tener a mi hijo y me felicitaron cuando me vieron criarlo”, explica esta mujer con problemas de salud mental de la Asociación Salud Mental Cartagena Ápices. 

Ella se enfrentó, como muchas otras, al estigma y a la falta de información sobre la interrupción de la medicación en caso de querer ser madre, como una usuaria de Afesmo, en Molina de Segura, que explica que le da miedo tener un hijo y que este “no nazca sano” por la medicación que toma actualmente. 

Ser mujer supone una doble barrera como relata Mª Dolores Miñano, usuaria de Salud Mental Murcia AFES e integrante de la Red Estatal de Mujeres: “Nuestra realidad y necesidad es diferente a la de los hombres y eso, a día de hoy, no se tiene en cuenta a la hora de la intervención”.

Una idea que refuerza Encarna Paredes, del Comité ProSalud Mental en Primera Persona: “Creo que hay prejuicios en esta sociedad y con ello se menosprecian los síntomas que pueda tener una mujer y que en el caso de un hombre no pasaría”. 

En términos generales, todas las mujeres de Salud Mental Región de Murcia consideran que el trato es igualitario entre hombres y mujeres en los ingresos involuntarios, salvo algunas excepciones como Isabel Navarro, de Afemto, que piensa que las mujeres sufren más en este tipo de ingresos “por la fuerza  y los métodos que utilizan” en los servicios públicos. 

Una sanidad pública que la propia Isabel denuncia no tiene en cuenta las necesidades específicas: “La primera vez que me pusieron medicación se me cortó el periodo y no he vuelto a tenerlo”. Otra compañera de Afemto tiene la sensación de que cuando habla con los profesionales solo le mandan “más medicación” y como cada vez que acude al sistema público hay un profesional distinto nunca la llegan a comprender del todo. 

“Hay mucha pobreza en salud mental. Las consultas duran muy poco tiempo y, además, hay mucha diferencia entre las sesiones”, sentencia. Sobremedicación y desatención para Mercedes García: “Siento que tomo más medicación de la que necesito y que al ser mujer me hacen creer que tengo que ir siempre acompañada de mi marido para todo”. 

Y esta situación, añadida al rol de cuidadoras que tienen la mayoría, refuerza el peso sobre sus hombros: “Tengo hermanos, pero la que se encarga de cuidar a mi madre soy yo porque soy mujer y es lo que me han enseñado desde que era pequeña. Sin quererlo siento la obligación de cuidar”. 

Un rol de cuidadora que se ha multiplicado con la pandemia como recuerdan desde Asofem en Lorca, Afemar en el Mar Menor o en Afemce en Cieza: “He tenido que cuidar a mi marido al salir de la UCI, a mi suegro que tenía cáncer y luego a mi suegra con depresión. Tienes que hacerte fuerte sí o sí con la pandemia”. 

Mª Dolores Miñano concluye con esta reflexión sobre si las mujeres tienen más posibilidades de sufrir problemas de salud mental que los hombres: “Sí, claro. Nuestro rol de cuidadoras añade grandes cantidades de estrés a nuestra vida. Por otro lado, los malos tratos y la violencia machista son un detonante claro en la aparición de los problemas de salud mental, sin olvidarnos de la propia sociedad patriarcal en la que vivimos”.

Para la Federación Salud Mental Región de Murcia la celebración del Día Internacional de la Mujer se tiene que extender a todos los días del año porque todavía queda mucho que avanzar en términos de igualdad. 

Un reportaje bajo el titular: “Me dijeron que tenía que abortar sí o sí”, que el diario Salud 21 lo ha publicado en su segunda publicación del mes de marzo.

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