Con motivo de la celebración del Día Internacional de la Mujer, que se celebra este 8 de marzo, la Red Estatal de Mujeres Salud Mental España, de la que forma parte la Federación Salud Mental Región de Murcia, denuncia las dificultades que se encuentran en el acceso al sistema de salud público español. 

Bajo el hashtag #SaludMentalFeminista, uno de los aspectos que reivindica la campaña es la sobremedicación de las personas con problemas de salud mental y especialmente de las mujeres. En España, las mujeres son prescritas el doble de veces que los hombres con psicofármacos. 

Los roles de género y la sobresaturación de la sanidad pública contribuyen a provocar dicha sobremedicación. “La primera vez que me pusieron medicación se me cortó el periodo y no he vuelto a tenerlo”, asegura Isabel Navarro, de la Asociación Salud Mental Bajo Guadalentín Afemto

En este sentido, la Red reivindica la necesidad de integrar la perspectiva de género en la atención a la salud mental, y dotar a la sanidad pública de los recursos necesarios para evitar la saturación de la atención primaria y de las especialidades de la Psicología y la Psiquiatría.

Ingresos involuntarios y proceso de recuperación

Muchas personas con problemas de salud mental se enfrentan a vulneraciones múltiples y sistemáticas de sus derechos durante los ingresos involuntarios en la sanidad pública española. 

Según Clara González, de la Red Estatal de Mujeres, ellas sufren vulneraciones específicas durante estos ingresos. “Se nos tiende a infantilizar y tratarnos como unas ‘exageradas’ o ‘desquiciadas’. Como persona que ha sido ingresada involuntariamente, la vulneración de la intimidad, del contacto físico (dar un abrazo a una compañera que lo está pasando mal), y la falta de trato humano y tacto en general, son lo que más me dolió”, asegura.

Por todo ello, la Red reivindica que se cumpla la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. Es fundamental tender a la contención cero y a la progresiva reducción de los ingresos involuntarios en pro de otras medidas más eficaces y en consonancia con los derechos humanos.

Respecto al proceso de recuperación, la falta de recursos en la sanidad pública hace que no se le dedique la atención suficiente y que este no esté adaptado a las necesidades de las mujeres. Es necesario un modelo de atención comunitaria que integre los diferentes recursos socio-sanitarios, que sitúe a la persona en el centro de cualquier intervención, y que ofrezca respuestas a sus necesidades individuales, incluyendo la perspectiva de género.

Ser mujer supone una doble barrera como relata Mª Dolores Miñano, usuaria de Salud Mental Murcia AFES e integrante de la Red Estatal de Mujeres: “Nuestra realidad y necesidad es diferente a la de los hombres y eso, a día de hoy, no se tiene en cuenta a la hora de la intervención”. 

Una idea que refuerza Encarna Paredes, del Comité ProSalud Mental en Primera Persona: “Creo que hay prejuicios en esta sociedad y con ello se menosprecian los síntomas que pueda tener una mujer y que en el caso de un hombre no pasaría”. 

Obstáculos a la maternidad y precariedad en los cuidados

Otra de las dificultades de acceso con las que se encuentran las mujeres con problemas de salud mental, es el estigma o la falta de información sobre la interrupción de la medicación en el caso de que deseen ser madres.  

La solución pasaría por impulsar servicios públicos de información, orientación y acompañamiento con perspectiva de género acerca de la maternidad y, en su caso, planificación familiar que apoye a las mujeres en el proceso de la toma de decisiones en condiciones de igualdad y libertad.

Por último, la Red Estatal de Mujeres denuncia que la perpetuación de los roles de género y la falta de recursos públicos afecta a las personas cuidadoras, habitualmente mujeres, en el ámbito privado no remunerado, lo cual puede impactar en su salud mental. “El papel de cuidadora es digno, pero no siempre es de libre elección”, opina Clara González. La Red reivindica una educación no sexista centrada en la inclusión, corresponsabilidad y cuidados, así como recursos públicos que impidan que el peso de esta responsabilidad recaiga mayoritariamente sobre las mujeres.

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